El exconsejero delegado de Ford y Boeing Commercial Airplanes augura un futuro con empresas digitalizadas y conectadas

 

 

Durante sus 45 años de trayectoria profesional, Alan Mulally ayudó a diseñar el primer avión comercial construido sin prototipos físicos y reflotó con gran éxito dos gigantes como Boeing Commercial Airplanes y Ford. Ahora, como miembro del consejo de administración de Google y Carbon3D, el incansable Mulally nos explica con su habitual entusiasmo cómo la industria tradicional empieza a converger con el mundo digital.

 

Alan Mulally es un jubilado atípico. A sus 71 años, es uno de los pocos ejecutivos que ha tenido la rara oportunidad de cambiar dos veces el mundo a lo largo de su vida. En Boeing, como consejero delegado de Boeing Commercial Airplanes, fue pionero en el uso del software CAD (diseño asistido por ordenador), que revolucionó el sector manufacturero. Posteriormente, en 2014 y antes de jubilarse, consiguió reflotar Ford Motor Company, fabricante de automóviles con 112 años de historia, del que fue presidente y consejero delegado. Tras registrar unas pérdidas por valor de 17 mil millones de dólares a finales de 2006, consiguió volver a los números negros a finales de 2008 sin necesitar ningún rescate del gobierno estadounidense.

Actualmente, Mulally, que es miembro de los consejos de administración de dos empresas de alta tecnología, sigue siendo una persona muy solicitada por su talento, sus ideas y por saber cómo lograr una ventaja competitiva a través de la cultura organizativa. Cuando él habla, la gente escucha, y sus opiniones sobre el futuro del negocio cabe calificarlas, sobre todo, de provocativas.

SECTORES TRADICIONALES Y DIGITALES

Por ejemplo, Mulally cree que la barrera existente entre las empresas consolidadas de los sectores más tradicionales —los que existían mucho antes del boom de las puntocom— y las empresas de la «nueva economía», muy vinculadas al sector de la tecnología, cada vez será más difusa.

 

«LA TECNOLOGÍA DIGITAL, INTERNET, EL TRATAMIENTO DE LA INFORMACIÓN, Y LA
MINIATURIZACIÓN DE LOS SENSORES Y DE LA ROBÓTICA MEJORARÁN LA CALIDAD Y LA
PRODUCTIVIDAD, Y TRANSFORMARÁN TODOS LOS SECTORES EN TODO EL MUNDO.
TODAS LAS EMPRESAS ESTARÁN UNIDAS POR BASES DE DATOS Y SISTEMAS QUE PIENSAN.»
ALAN MULALLY
EXCONSEJERO DELEGADO DE FORD Y BOEING COMMERCIAL AIRPLANES

 

«Todo el debate de las empresas digitales frente a las no digitales me parece muy interesante, pero tiene poca base», señala en una larga entrevista concedida en exclusiva para Compass. «La tecnología digital, Internet, el tratamiento de la información y la miniaturización de los sensores y de la robótica mejorarán la calidad y la productividad, y transformarán todos los sectores en todo el mundo. Todas las empresas estarán unidas por bases de datos y sistemas que tendrán capacidad para pensar. Las empresas únicamente tendrán que decidir en qué cosas desean trabajar para aportar valor añadido en un determinado sector. Con las tecnologías sucederá exactamente lo mismo.»

Según Mulally, la lección más importante que los empresarios pueden aprender de la tendencia general, tanto de las empresas como de la sociedad, es el poder de los sistemas operativos que proporcionan conectividad. «La información será un elemento omnipresente, todo el mundo tendrá acceso a ella», sostiene Mulally. «¿Se imagina lo que pasará cuando las personas tengan la oportunidad de acceder a esa información y de colaborar para crear aún más valor para todos nosotros? La integración de hardware, software, sensores y sistemas será sin duda la clave del futuro.»

777: EL PRIMER AVIÓN COMPLETAMENTE DIGITAL

Mulally, uno de los primeros directivos en hacer evolucionar la industria pesada tradicional hacia la era digital, observa cierto paralelismo entre la futura transformación hacia lo digital y lo que vivió hace 25 años, cuando utilizó el poder de la tecnología digital para romper el paradigma de cómo se diseñaban y construían los aviones comerciales, vigente desde hacía décadas.

Corría el año 1990. Hacía dos años que Boeing había empezado a desarrollar desde cero su modelo 777 y Mulally era director de ingeniería. Antes del modelo 777, los ingenieros creaban las piezas físicas a partir de planos 2D de papel. Los diseñaban especialistas de distintos departamentos, pero eran las plantas de fabricación las que se encargaban de producirlos y montarlos. Hasta que se construía el primer prototipo físico era imposible realizar las pruebas de forma y ajuste.

Anteriormente, para diseñar y fabricar el Boeing 767 con el sistema de planos en papel fue preciso realizar unos 13 000 cambios de diseño solo para el montaje de las puertas. La dirección de la compañía pensó que si Boeing quería ofrecer la capacidad y calidad que demandaban los clientes y finalizar el proyecto del 777 a tiempo y sin salirse del presupuesto, había que cambiar radicalmente todo aquel proceso que empleaban para diseñar y construir los aviones.

 

17 000 M$

En 2006, Ford Motor Company registró unas pérdidas de 17 000
millones de dólares. En 2008, tras dos años bajo la dirección de Alan
Mulally, la marca del óvalo ya había vuelto a cosechar beneficios.

 

Boeing había estado al tanto de las tendencias del diseño y la fabricación asistidos por ordenador (CAD/CAM), unas tecnologías por las que Mulally mostraba especial interés. «Sabíamos que si encontrábamos una manera nueva de crear las piezas para ensamblarlas con más facilidad y rapidez, esto supondría una mejora enorme en la calidad del producto final y en nuestra productividad», revela.

En esta búsqueda global de soluciones, Mulally y su equipo dieron con Dassault Systèmes, la empresa desarrolladora de CATIA —y editora de Compass—, que ofrecía un sistema que permitía a los ingenieros simular el montaje de cualquier producto (avión, automóvil, etc.) en tres dimensiones en un ordenador, antes de fabricarlo físicamente. De esta forma, se aseguraban de que todas las piezas encajasen correctamente antes de producirlas. En teoría, eliminar toda la metodología de prueba y error para crear y encajar las piezas suponía para Boeing un ahorro sustancial de tiempo y dinero.

La duda era si el software era lo suficientemente potente como para simular y construir un avión en su totalidad. Mulally y Bernard Charlès —que en 1990 era presidente de estrategia, investigación y desarrollo de Dassault Systèmes, y que actualmente es presidente y director general de la compañía—, pensaron que la idea de diseñar y preensamblar virtualmente las piezas en tres dimensiones, prescindiendo por completo de los planos en papel, era tan irresistible que valía la pena correr el riesgo.

Para comprobar si esto era posible, Boeing construyó una maqueta de la sección frontal del 777. El prototipo superó la prueba y quedó demostrado que CATIA era capaz de simular un conjunto del avión entero. El resultado fue tan satisfactorio que se cancelaron todas las maquetas físicas que estaban planificadas.

«¡Lo nunca visto, inaudito!», exclama Mulally, con tanta emoción y orgullo como si el logro se hubiera producido ayer en lugar de hace veinticinco años. «Probablemente, fue uno de los mayores avances en el diseño y la fabricación de aviones de los últimos cien años.» La apuesta resultó ser todo un éxito, y United Airlines aceptó el primer avión producido virtualmente, sin defectos y en el plazo previsto, un logro extraordinario para un trabajo de ingeniería complejo y de tanta envergadura.

SALVAR A FORD

Durante sus 37 años en Boeing, donde empezó como ingeniero aeronáutico recién licenciado por la Universidad de Kansas, Mulally desempeñó cargos de ingeniería y gestión en los equipos de diseño de todos los aviones comerciales de Boeing. Esperaba tener la ocasión de ayudar a diseñar otro más, pero el destino le tenía reservado otros planes: en 2006, una llamada telefónica de Clay Ford Jr., consejero delegado y director de operaciones de Ford (y bisnieto del fundador de la compañía, Henry Ford), le ofrecía la oportunidad de ponerse al frente de la empresa que esta familia había dirigido durante generaciones.

Las primeras preguntas de Mulally a Ford fueron para calibrar la gravedad de los problemas de la empresa. Todos los principales fabricantes de automóviles de Estados Unidos se encontraban en una situación desesperada, atrapados en una tormenta perfecta de malas estrategias de negocio, erosión de la cuota de mercado, muy pocos modelos con consumo eficiente, una crisis crediticia que se estaba agudizando y unos resultados mediocres.

 

«¡LO NUNCA VISTO, INAUDITO! PROBABLEMENTE, FUEUNO DE LOS MAYORES AVANCES
EN EL DISEÑO Y LA FABRICACIÓN DE AVIONES DE LOS ÚLTIMOS CIEN AÑOS.»
ALAN MULALLY
EXCONSEJERO DELEGADO DE FORD Y DE BOEING COMMERCIAL AIRPLANES, REFIRIÉNDOSE AL ÉXITO
DE BOEING CON EL DISEÑO DEL 777, EL PRIMER AVIÓN COMERCIAL TOTALMENTE DIGITAL

 

Mulally admite que abandonar Boeing fue una decisión dolorosa. «La razón por la que decidí aceptar la oferta de Bill Ford fue que me sentí como si me estuvieran pidiendo que ayudara a transformar y salvar otro icono americano, y eso era difícil de rechazar», recuerda Mulally. «Tener la oportunidad de contribuir al crecimiento rentable de Ford con la mejor línea de productos del mundo era un reto apasionante.»

Cuando Mulally asumió el cargo, la empresa estaba al borde de la quiebra. Pero él tenía la visión de movilizar a toda la plantilla para lograr un objetivo global: centrarse en la marca Ford y buscar la excelencia con una gama completa de coches, furgonetas y vehículos industriales que pudieran comercializarse en todos los mercados del mundo.

A pesar de su excepcional trayectoria en Boeing, en Detroit a Mulally se le consideraba una persona de fuera, alguien del sector de la aviación, no del automóvil. Esto, sumado a la ingente tarea que tenía por delante, hizo que los analistas del sector automotriz y aeroespacial se mostrasen bastante escépticos sobre su éxito.

Pese a todo, puso un empeño obsesivo en motivar a toda la gente de Ford —mandos intermedios, producción, proveedores, etc.— para remar todos juntos en la misma dirección. Cuando Mulally salió de Ford, la compañía había conseguido uno de los reflotes corporativos más extraordinarios del mundo empresarial moderno.

DEFENSOR DE LATECNOLOGÍA

La jubilación no encaja muy bien en el carácter de una persona tan dinámica como Mulally. Al poco de dejar Ford, pasó a formar parte del consejo de administración de Google. El gigante de las búsquedas en Internet, capaz de ofrecer cualquier información en una fracción de segundo y que trabaja incansablemente para construir el Internet de las cosas a nivel global, comparte con Mulally la pasión por las ideas vanguardistas, un gran sentido de la responsabilidad y una decidida apuesta por democratizar la información y la informática. Además, ambos reconocen la importancia de los empleados motivados y con talento que colaboran estrechamente y que contribuyen al desarrollo económico, la independencia energética y el respeto por el medio ambiente.

 

 

En cualquier caso, los continuos avances en la conectividad global no son las únicas tecnologías que Mulally cree que pondrán patas arriba el mundo de los negocios y marcarán el estilo de vida de muchas partes del mundo. La fabricación aditiva o la impresión 3D —proceso consistente en fundir varias capas de materiales para crear objetos tridimensionales complejos— también le despiertan un enorme entusiasmo, lo cual explica su presencia en el consejo de administración de Carbon3D, empresa pionera en la tecnología de este tipo de impresión. «Imagínese la posibilidad de crear productos cuando los necesite, y olvidarse de los almacenes repletos de inventario», afirma.

En su opinión, el Big Data también marcará un antes y un después. A medida que se desarrollen herramientas y procesos para analizar cantidades ingentes de información en tiempo real —desde el consumidor hasta la fabricación—, las empresas no solo mejorarán la calidad de los bienes y servicios que ofrecen a los clientes, sino que además aumentarán su productividad.

Según Mulally, la realidad virtual acentuará aún más la revolución digital en el mundo físico y muy especialmente en nuestra vida cotidiana. La realidad virtual puede convertirse en una gran herramienta para resolver problemas, mucho más que ahora. Por ejemplo, podría implantarse a gran escala en los simuladores. En palabras de Mulally: «La realidad virtual se aplicará a más sectores y con mayor precisión.»

 

«SU IMPRESIONANTE CAPACIDAD PARA MOTIVAR Y CONECTAR CON LOS CLIENTES Y
EMPLEADOS SE SUMA A UNA ACTITUD POSITIVA Y UN ENTUSIASMO SIN LÍMITES. NO
HAY NADIE COMO ÉL.»
TOM CAPTAIN
VICEPRESIDENTE Y MÁXIMO RESPONSABLE DEL DELOITTE AEROSPACE AND DEFENSE INDUSTRY GROUP, REFIRIÉNDOSE A ALAN MULALLY

 

Pero es la inmediata disponibilidad de la información y el acceso a esta lo que, en su opinión, tendrá mayores efectos a nivel mundial. «Todo estará conectado. Básicamente, eso es lo que nos depara el futuro», apunta. «La idea es crear productos que mejoren la calidad de vida de las personas, y hacerlo en menos tiempo y con menos recursos. De esto trata la revolución digital de Internet.»

MEDIR EL ÉXITO

Para medir el éxito de una empresa, Mulally destaca que lo primero que hay que hacer es comprender el cometido del negocio. «Si el líder tiene una visión clara del producto o del negocio, ayuda a todos a entender la estrategia para lograr esa visión y periódicamente controla su evolución, se puede lograr un cambio extraordinario de la cultura corporativa y trabajar juntos para asegurar el crecimiento rentable de la empresa con productos y servicios de calidad.»

 

 

Para Mulally, el liderazgo está íntimamente ligado a la autenticidad, a lograr que las cosas se hagan y a la forma de tratar a las personas. Lo más importante es que los responsables y sus departamentos se encarguen de hacer realidad una visión corporativa atractiva, de implantar un plan y una estrategia exhaustivos, y de aplicar un proceso de implantación inexorable con la clara actitud de «trabajar juntos». Este último elemento —que es inherente a la filosofía de gestión de Mulally—, incluye principios como anteponer a las personas, incluir a todo el mundo y establecer objetivos claros. «Esa es la esencia del liderazgo, que nos ha sido tan útil a todos en Boeing y en Ford. Fue un verdadero honor trabajar en ambas compañías.»

Gracias a este estilo de gestión tan personal, unido a su habitual modestia, Mulally ha recibido los elogios de todo el mundo empresarial. Por ejemplo, Tom Captain, vicepresidente y director general del Aerospace and Defense Industry Group de Deloitte, describe a Mulally como el «patrón oro» de los empresarios

 

«ME SENTÍ COMO SI ME ESTUVIERAN PIDIENDO QUE AYUDARA A TRANSFORMAR Y
SALVAR OTRO ICONO AMERICANO.»
ALAN MULALLY
EXCONSEJERO DELEGADO DE FORD Y DE BOEING COMMERCIAL AIRPLANES, REFIRIÉNDOSE A SU DECISIÓN DE ABANDONAR BOEING PARA TOMAR LAS RIENDAS DE FORD

 

«Posee todo lo que debe tener un buen líder. Su impresionante capacidad para motivar y conectar con los clientes y empleados se suma a una actitud positiva y a un entusiasmo sin límites. No hay nadie como él.» ◆