La tecnología redefine las limitaciones físicas del ser humano

 

 

A lo largo de la historia, el ser humano siempre ha intentado superar los límites de su capacidad física y mental. Las tecnologías de hoy —que empiezan a aumentar las capacidades humanas con dispositivos mecánicos y tecnologías de sensores informatizados— pueden alterar nuestra experiencia de una forma hasta ahora solo vista en la ciencia ficción.

En una noche cálida y lluviosa de junio de 2015, una joven que visita el Science Center Berlin, en la Potsdamer Platz, lucha por mantener el equilibrio mientras cruza un escarpado barranco virtual por un sendero. Esta actividad, entretenida y segura, que forma parte de la exposición «Comprender lo que nos mueve», constata una de las capacidades humanas que nos permiten controlar más de 200 huesos y 600 músculos: la percepción.

Uno de los objetivos del Science Center Berlin es mostrar a los visitantes lo útil que es la tecnología para las personas que necesitan ayuda para andar, mantener el equilibrio o coger objetos. En las exposiciones también se ilustra cómo la tecnología contribuye a reducir las diferencias entre las personas que tienen alguna «discapacidad» y las que no, y cómo la ciencia fusiona los conceptos «limitación» y «potencial» en el ser humano.

Hugh Herr convive a diario con sus limitaciones físicas. En 1982 sufrió un accidente en la montaña y le amputaron ambas piernas debido a las lesiones sufridas por congelación. «En aquel momento, no pensé que mi cuerpo estaba roto», declaró Herr frente al público en una conferencia TED que pronunció en la primavera de 2014. «Estaba convencido de que un ser humano no se puede “romper”. Lo que se rompe es la tecnología, que es inadecuada.»

Hoy en día, Herr lidera el grupo de Biomecatrónica en el Media Lab del Massachusetts Institute of Technology (MIT), donde los científicos e ingenieros están desarrollando tecnologías innovadoras para restaurar y mejorar las capacidades humanas. «Desde prótesis sintéticas que parecen hechas de material biológico hasta métodos computacionales que emulan procesos neuronales, el diseño se inspira en la naturaleza», afirma Herr. «Pero la naturaleza también se inspira en el diseño. En los ámbitos de la genética, la medicina regenerativa y la biología sintética, los diseñadores están creando nuevas tecnologías que la naturaleza no ha previsto.»

AVANCES SIMULTÁNEOS

Össur, una empresa de ortopedia no invasiva con sede en Reykjavik (Islandia), ha demostrado con creces que las palabras de Herr son ciertas al crear una pierna biónica que reacciona a las señales de los músculos del muslo. Si bien en los laboratorios se han probado aparatos similares —como, por ejemplo, dispositivos que se implantan en la corteza motora del cerebro y que permiten controlar con el pensamiento el movimiento deuna extremidad robótica—, Össur es la primera empresa en comercializar una prótesis biónica de este tipo.

 

«ESTAMOS ENTRANDO EN LA ERA EN QUE LAS MÁQUINAS SUJETAS A NUESTRO

CUERPO NOS HARÁN MÁS FUERTES, RÁPIDOS Y EFICIENTES.»

HUGH HERR

DIRECTOR DEL GRUPO DE BIOMECATRÓNICA DEL MEDIA LAB (MIT, ESTADOS UNIDOS)

 

Casi a diario se producen avances comoel de Össur. La empresa californiana Second Sight Medical Products ha patentado un sistema de prótesis de retina que crea la percepción de patrones de luz en el cerebro. El sistema tiene el aspecto de unas gafas de sol conectadas a un pequeño procesador de vídeo. Una minicámara de vídeo transmite los impulsos eléctricos al cerebro de una persona invidente, que aprende a interpretarlos como patrones visuales.

También se están desarrollando pieles sintéticas para las prótesis de extremidades; estos tipos de pieles se tensan y suavizan, reflejando el comportamiento de la piel humana en el punto de unión con el cuerpo. El resultado es un soporte más natural e integrado, que crea una unión flexible y cómoda entre el dispositivo y la persona.

 

 

Según los investigadores, con esta misma tecnología se puede conseguir que la ropa y el calzado que llevamos a diario sean más cómodos y funcionales. De hecho, las empresas están desarrollando sistemas biónicos para personas sanas, productos que no se comercializan para superar nuestras limitaciones sino para mejorar nuestras capacidades

MÁS VENTAS

En 2014, el analista de inversiones Keith Fitz-Gerald describió en el boletín económico The Money Map Report el human augmentation como una tendencia imparable. Un año después, refiriéndose a ese mismo artículo, afirmó: «por entonces pensaba que el mercado del human augmentation movería cientos de miles de millones en 2020. Ahora pienso que posiblemente me quedara corto.»

Una de las razones es que empresas de todo el mundo están utilizando esta tecnología para aumentar la seguridad y mejorar las capacidades de sus empleados. Por ejemplo, en la nueva planta de Audi de Neckarsulm (Alemania), los trabajadores de la línea de montaje disponen de dispositivos de apoyo postural diseñados por la empresa Suiza Noonee. Esos empleados utilizan la Chairless Chair, o silla invisible, que permite eliminar el peso y la carga de varias tareas para reducir la fatiga y el riesgo de sufrir lesiones en la espalda y las piernas.

Mil millones

Según la ONU, aproximadamente mil millones de personas en el mundo tienen alguna discapacidad.

 

También hay empresas conocidas que están comercializando tecnologías para aumentar las capacidades humanas en otros entornos de trabajo. En 2015, Honda Motor Company empezó a alquilar sus dispositivos Walking Assist Devices — que ayudan a andar a personas con dificultades de movilidad— a hospitales y centros de rehabilitación de Japón. Panasonic, Lockheed Martin y Raytheon están desarrollando tecnologías similares.

Algunos inversores quieren comercializar un dispositivo ligero sin batería que se coloca en las extremidades inferiores con un sistema de muelles y embrague, y se coordina con los músculos de la pantorrilla y el tendón de Aquiles para reducir el consumo de energía metabólica al caminar. Este dispositivo ha sido desarrollado por ingenieros de la Universidad Estatal de Carolina del Norte y la Universidad Carnegie Mellon, en Estados Unidos. «Las posibilidades de comercialización son brutales», señala Greg Sawicki, que ha trabajado en el proyecto.

Las aplicaciones militares también están en pleno apogeo. Por ejemplo, el ejército de Estados Unidos está desarrollando, con la colaboración de Ekso Bionics, un exoesqueleto blindado para ayudar a los soldados a caminar, correr o trepar más rápido y cargar peso en terrenos abruptos. El MIT está trabajando en sistemas similares para ayudar a caminar a personas sanas. «Estamos entrando en una era en que las máquinas sujetas a nuestro cuerpo nos harán más fuertes, rápidos y eficientes», afirma Herr.

EL FUTURO

Con tanta actividad, los futuristas han comenzado a predecir hacia dónde evolucionará el human augmentation. En una conferencia celebrada en junio de 2015, Ray Kurzweil, conocido inventor, futurista y director de ingeniería de Google, anunció que los seres humanos seremos híbridos a partir de 2030 y predijo que nuestros cerebros estarán conectados con la nube a través de nanobots creados a partir de filamentos de ADN. «Nuestro pensamiento será una mezcla entre biológica y artificial», afirmó. «Poco a poco nos vamos a ir perfeccionando. En mi opinión, superar nuestras limitaciones es una condición inherente a la naturaleza humana.»

Políticos y comités de ética no esconden su inquietud ante semejantes predicciones. ¿Quién decide las líneas rojas de esa mejora de capacidades? Veamos algunos ejemplos: los esteroides que mejoran el rendimiento de los atletas profesionales están prohibidos, mientras que la cirugía plástica se acepta con normalidad. Las vacunas contra las enfermedades mortales son totalmente deseables. En cambio, el uso en el ámbito militar de «píldoras de personalidad» y «cascos de control mental» es cuestionable.

Los expertos opinan que la falta de consenso sobre el significado de determinados conceptos simples es un problema. Por ejemplo, ¿qué es la discapacidad? Según la ONU, aproximadamente mil millones de personas en el mundo (alrededor del 15 %) tienen algún tipo de discapacidad. Sin embargo, si la definición de discapacidad se amplía para abarcar la depresión, la esquizofrenia, el autismo y otros trastornos cognitivos, el porcentaje aumenta hasta más del 50 %.

Investigadores de la Academy of Medical Sciences, la British Academy, la Royal Academy of Engineering y la Royal Society, que estudiaron solo el impacto del human augmentation en el lugar de trabajo, se preocuparon porque existen muy pocos datos al respecto. En su informe de 2012 Human Enhancement and the Future of Work plantearon una serie de preguntas. Por ejemplo, ¿las empresas son libres para decidir si las tareas más peligrosas las deben realizar empleados con las capacidades aumentadas? ¿En un proceso de selección, un candidato con capacidades aumentadas debería competir con un candidato «normal»? Y ¿quién paga los dispositivos: los gobiernos, las compañías de seguros, las empresas… o los trabajadores?

En definitiva, lo que estas preguntas plantean es cómo se debe definir la naturaleza humana. Para Hans-Willem van Vliet, director general de I+D de Otto Bock Healthcare, esta es la premisa que rige la exposición del Science Center Berlin (aquella en la que la niña cruzaba el barranco virtual): los seres humanos quieren soluciones humanizadas.

Durante casi un siglo, Otto Bock ha fabricado prótesis, en su mayoría pesadas, frías y faltas de información sensorial. Pero, en opinión de van Vielt, las personas son seres emocionales. Por lo tanto, según él, en el futuro la ciencia estudiará las vías neuronales del cerebro humano para aprovechar los sentidos en los que nacen las emociones, «para sentir el viento, una caricia o un apretón de manos». ◆