OLEADAS DE CAMBIO

A medida que crece la población mundial también aumenta la demanda de alimentos, agua y recursos naturales, como el petróleo, el gas y los minerales. El mar es un recurso enorme y poco explotado que puede ofrecer muchos frutos. La industria naval y de alta mar está aportando ideas innovadoras y cada vez más respetuosas con el medio ambiente.

El mundo se enfrenta a nuevos retos: la población mundial aumenta, la industrialización se expande y la competencia por unos recursos energéticos y minerales limitados es cada vez mayor. En muchos lugares escasean los alimentos y el agua potable, y en todas partes se reclama un mundo más limpio.

A pesar de las dificultades económicas sufridas durante la reciente recesión mundial, la industria naval y de alta mar, con su experiencia en construcción naval, pesca, transporte internacional, minería marina y producción energética en plataformas marinas, está en una posición perfecta para ayudar al mundo a explotar el recurso más infrautilizado y con mayor potencial que existe: el 70 % del planeta que se encuentra bajo el mar.

LA RIQUEZA MARINA

El sector del transporte marítimo es el responsable de transportar el 90 % de los productos alimentarios y la energía de todo el mundo. Tal como afirma Lori Ann LaRocco en su nuevo libro, Dynasties of the Sea: The Shipowners and Financiers Who Expanded the Era of Free Trade, «ha permitido aumentar la calidad de vida casi en todas partes gracias al envío de productos y mercancías desde el lugar en el que se producen con mayor eficiencia hasta el lugar en el que se consumen con mayores márgenes de beneficio».

Pero el mar es mucho más que un medio para el transporte, y puede contribuir a solucionar muchos de los problemas que acechan al mundo aportando a la vez un importante valor económico. «Nuestra existencia depende de los océanos, esas grandes extensiones de agua todavía por explorar», afirma Thilo Bode, ex director ejecutivo internacional de Greenpeace. El escritor Clyde W. Burleson está de acuerdo con esta afirmación, y en su libro Deep Challenge: Our Quest for Energy Beneath the Sea añade: «el mar es nuestro futuro. Las riquezas minerales que se encuentran bajo el agua tienen un valor incalculable.» (La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos [NOAA, por sus siglas en inglés] calcula que el 95 % del fondo del mar está todavía por explorar.)

En todo el mundo están surgiendo iniciativas para aprovechar el potencial que ofrecen los océanos, con navíos más seguros y tecnologías de explotación de los recursos más limpias, ecológicas y eficientes que permitan transportar mercancías, explorar el fondo del mar y aprovechar la riqueza que este ofrece.

PROCESOS MÁS LIMPIOS Y ECOLÓGICOS

Para que el transporte marítimo sea más sostenible, deben producirse cambios en las normativas medioambientales y de seguridad, entre las que destacan las propuestas de reducir las emisiones de sulfuro y dióxido de carbono de las embar – caciones, lo que motivará que se modifiquen los buques y se diseñen nuevos tipos de embarcaciones que tengan en cuenta el medio ambiente. Un magnífico ejemplo es el nuevo buque portacontenedores Triple-E de la naviera danesa Maersk.

El nombre de este nuevo buque proviene de los tres objetivos que persigue: economías de escala, eficiencia energética y menor impacto ambiental (del inglés Economy of scale, Energy efficiency y Environmental improvements). Este buque marcará un nuevo estándar de la industria por su tamaño y consumo de combustible. Tiene una longitud de 400 metros, una anchura de 59 metros y una altura de 73 metros, lo que lo convierte en el buque más grande jamás construido. Con capacidad para 18 000 contenedores de seis metros, es un 16 % más grande (es decir, puede alojar 2500 contenedores más) que el buque portacontenedores más grande del mundo en la actualidad, el Emma Maersk.

90%

Las empresas navieras transportan el 90 % de los productos

alimentarios y la energía de todo el mundo.

A pesar de su tamaño, el Triple-E, que se está construyendo en la actualidad en los astilleros Daewoo en Corea, está diseñado para ser más eficiente. Fuentes de Maersk destacan que este enorme buque producirá un 20 % menos de CO2 por contenedor transportado que el Emma Maersk y un 50 % menos que el promedio del sector para el comercio entre Asia y Europa. Además, consumirá aproximadamente un 35 % menos de combustible que los buques de 13 100 contenedores de 20 pies que adquirirá la competencia en los próximos años.

«Creemos que los buques Triple-E nos darán una importante ventaja competitiva en el mercado», comenta Eivind Kolding, consejero delegado de Maersk Line.

EMERGEN NUEVAS IDEAS

El éxito del sector dependerá en última instancia de su capacidad de diversificación. Barrie Stevens, director del Programa Internacional de Futuros de la OCDE, prevé que se necesitarán buques y estructuras cada vez más especializados: desde buques de perforación para aguas ultraprofundas hasta torres de perforación y embarcaciones de suministro de plataformas petroleras, pasando por buques resistentes al hielo y generadores de energía del océano.

Un buen ejemplo son las innovadoras embarcaciones para la recuperación de hidrocarburos de Ecoceane. Las embar– caciones tradicionales para la limpieza de mareas negras recuperan un 75 % de agua y un 25 % de hidrocarburos, que se separan posteriormente. Pero la empresa francesa Ecoceane ha inventado un sistema que separa de entrada el agua del combustible, lo que evita que se produzca la emulsión. La embarcación Catamar, por ejemplo, puede recuperar más de 100 metros cúbicos de hidrocarburo por hora en el mar, una capacidad diez veces superior a la de las operaciones tradicionales de limpieza marina.

Otra tecnología especializada es la plataforma Prelude de gas natural licuado flotante que Shell tiene previsto instalar en el litoral de Australia. Con un volumen de negocio del gas natural licuado que en el año 2035 se habrá duplicado, Shell afirma que la plataforma Prelude le permitirá acceder a yacimientos de gas que de otro modo serían demasiado caros o difíciles de explotar.

Prelude será la plataforma flotante más grande del mundo situada en alta mar, con unas dimensiones de 488 metros de largo por 74 metros de ancho. En esta megaplataforma el gas natural del yacimiento se enfriará hasta una temperatura de -162 °C, lo que permitirá reducir su volumen 600 veces para hacerlo llegar a usuarios de todo el mundo. El GNL, junto con otros subproductos líquidos (condensados y GLP), se trasladará en buques de alta mar para distribuirlo en el mercado. Una vez operativa, la plataforma Prelude de GNLF producirá un mínimo de 3600 millones de toneladas anuales de GNL.

INNOVACIÓN EN ALTA MAR

En el campo de la energía renovable marina, la empresa Pelamis Wave Power, con sede en Edimburgo, y la sueca Minesto son líderes en innovación.

Pelamis, por ejemplo, ha desarrollado el novedoso convertidor de energía de las olas que lleva su mismo nombre. Esta estructura articulada semisumergida, compuesta por secciones cilíndricas unidas por juntas articuladas, convierte el movimiento creado por las olas en electricidad utilizando arietes hidráulicos para hacer funcionar los generadores. En la actualidad distintas compañías energéticas, como Scottish Power y Électricité de France (EDF), utilizan esta tecnología.

Por su parte, Minesto se dedica a aprovechar la energía de las mareas. La empresa, que forma parte del grupo Saab, diseña cometas submarinos que crean energía aprovechando las bajas velocidades a las que se mueve el agua. Según Arne Quappen, director de desarrollo de Minesto, esta revolucionaria tecnología permite instalar y operar plantas en zonas en las que ninguna otra tecnología existente en la actualidad puede operar de una forma rentable.

3,6 millonesCon 488 metros de largo y 74 de ancho, el Prelude de Shell será la

plataforma flotante de gas natural licuado más grande del mundo,

con una capacidad anual de 3,6 millones de toneladas.

Las empresas que explotan yacimientos de petróleo o gas en alta mar con sistemas tradicionales también están innovando para proteger el medio ambiente. Por ejemplo, la empresa Technip Umbilical Systems, con sede en el Reino Unido, proporciona las líneas submarinas que conectan los pozos de petróleo y gas con los buques, plataformas marinas o terminales terrestres. Para proteger estos recursos de las condiciones extremas que se dan en el mar, las líneas de la empresa deben cumplir unos requisitos muy estrictos. La vida útil de las líneas suele ser de 25 años, pero los diseños de Technip duran más, por lo que son más respetuosos con el medio ambiente. «Para que la vida útil sea de 25 años, diseñamos un sistema de resistencia a la fatiga de 250 años», explica Ian Probyn, ingeniero sénior del departamento de I+D de Technip Umbilical Systems. «En el caso de las líneas submarinas, no nos podemos permitir el lujo de cometer errores.»

UNA NUEVA ERA

En la industria naval y de alta mar encontramos muchos otros ejemplos de innovación y creatividad. Muchos son los retos, pero lo mismo ocurre con las oportunidades. Desde el punto de vista económico y medioambiental, en los ámbitos de la construcción naval, la energía y la minería marina, entre otros, el potencial que tiene esta industria para ayudar a convertir el mundo en un sitio más sostenible y próspero para todos es tan grande como los propios océanos.