El sector naval maneja infinidad de datos, pero no se aprovechan para ganar eficiencia

 

 

Con casi 91 000 buques, la industria marítima mundial traspasa fronteras sociales, económicas y geográficas, pero sigue sin traspasar la de los datos adoptando el big data. Con el aumento de la velocidad de conexión y de las opciones de conectividad, los barcos están empezando a unirse a una revolución de datos que promete eficiencia y ahorro de costes. La cuestión es: ¿cuál será el detonante para que el grueso del sector se embarque en la era digital?

 

Frank Coles, consejero delegado de Transas, proveedor de sistemas de TI específicos para el sector naval, resume perfectamente el impacto del big data en la industria marítima mundial: «El big data es toda la información que recopilamos de un barco. El smart data es la capacidad de depurar esos datos para utilizarlos de forma inteligente en un sistema de análisis».
Es una distinción importante, especialmente en un sector considerado conservador en la adopción de nuevas tecnologías, y aún más en los sistemas de análisis de datos para mejorar la eficiencia y rentabilidad de las operaciones. Creadores de opinión como Coles se han propuesto cambiar esta mentalidad.

«Aún hoy siguen elaborando los informes del mediodía en papel», se lamenta Coles, refiriéndose a la tradición de los buques de comunicar a esa hora su posición a la oficina central.

«El capitán todavía se ocupa de un montón de documentos que deberían estar automatizados. Hay que cambiar la actitud. Yo creo que la próxima generación de navieros marcarán el inicio del cambio, porque vendrán con una mentalidad diferente».¿Por qué cambiar? Porque es bueno para el negocio.«Este sector, que es muy conservador, tiene un componente emocional, y la gente trabaja a la antigua usanza», explica Jonathan Dowsett, director de flota de Eagle Bulk Shipping. «Tenemos que aplicar las nuevas tecnologías y adoptar un nuevo enfoque, porque a lo mejor hay otra manera más eficaz de hacer las cosas a como se ha hecho siempre».

La consolidación empresarial, una cadena logística cada vez más conectada y armadores ya formados en la era digital son algunas de las tendencias que propician que las navieras y los operadores adopten nuevas soluciones. Otro factor que también ayuda es la velocidad de conexión cada vez mayor de los sistemas VSAT.

Los cruceros, por sus orígenes en el sector hotelero, y los portacontenedores, por su papel en una cadena logística global altamente automatizada, son los dos primeros segmentos que están apostando decididamente por soluciones big data, sobre todo debido a estas presiones externas. Pero en conjunto las flotas de cruceros y portacontenedores representan menos del 12 % de una flota mundial de 91 000 embarcaciones, lo que da una idea de lo mucho que queda por hacer.

¿Por qué ahora? Porque por fin tenemos los conocimientos, tal como apunta Howard Fireman, vicepresidente ejecutivo y director general de tecnología del American Bureau of Shipping (ABS), proveedor líder de servicios de clasificación a la industria naval.

«La comunidad marítima cada vez depende más del acceso, monitorización y análisis en tiempo real», señala Fireman. «Vivimos en un mundo que gira en torno a los datos. Los datos determinan nuestras decisiones, y lo más importante es cómo los usamos y los interpretamos para ver las posibilidades que nos depara el futuro. El sector se encuentra en un punto de inflexión, porque disponemos de los sistemas de análisis necesarios para elaborar predicciones y fundamentar mejor las decisiones».

EL DECLIVE DE LOS GRANELEROS

Cabría suponer que el sector de los graneleros —las «pick‑ups» de los mares, más funcionales y robustos, y que suelen ser más económicos y tener menos elementos tecnológicos— es el último nicho que acabaría invirtiendo en soluciones avanzadas de datos.

No es así.

Desde hace casi una década, este sector se encuentra sumido en una crisis histórica —una simple cuestión de oferta y demanda: demasiados barcos para tan poca mercancía— debido a la desaceleración económica mundial y a la aparición de miles de barcos nuevos de mayor tamaño. Para sobrevivir a la crisis, el armador estadounidense Eagle Bulk Shipping, el tercero más grande del mundo de graneleros Supramax (buques de entre 50 y 60 mil toneladas de peso muerto), ha implantado el big data y está invirtiendo en sistemas de análisis avanzados.

«Es un mala época para los buques graneleros y los operadores; hay que diferenciarse de la competencia. Una manera de lograrlo es mediante el business intelligence », explica Dowsett. Su trabajo consiste en recopilar todo tipo de datos y convertirlos en información útil para poder tomar decisiones rápidas y más fundamentadas.

VENCER LA CRISIS CON DATOS

«Lo estamos optimizando todo, desde las rutas hasta el tipo de pintura antiincrustante que ponemos en el casco cuando los barcos están en el dique seco», revela Dowsett. «Recabando los datos adecuados podemos tomar decisiones fundamentadas».

Eagle Bulk Shipping, que posee y opera 40 graneleros Supramax, controla toda la gestión comercial y técnica internamente en la empresa. Dowsett
es un ejemplo de la nueva generación del sector naval. Licenciado en arquitectura e ingeniería naval por el Webb Institute, ostenta además un máster en ingeniería para el desarrollo sostenible por la Universidad de Cambridge. Después de varios años trabajando para el grupo Maersk en Copenhague, en enero de 2016 recaló en Eagle Bulk Shipping. Personifica el cambio de actitud entre los armadores que Coles ve tan necesario para el sector.

«Recabamos información sobre todo, desde la velocidad de los barcos hasta las condiciones meteorológicas o el consumo de combustible», explica Dowsett. «Toda esta información se envía periódicamente a tierra, donde la combinamos con otros datos, como la información climática retrospectiva, y la usamos para evaluar infinidad de modelos, como por ejemplo el consumo óptimo de combustible para una velocidad, calado y condiciones meteorológicas determinadas».

Gracias a este cálculo de datos automatizado, ahora Eagle Bulk Shipping toma decisiones en cuestión de minutos en lugar de semanas, lo que propicia una colaboración prácticamente instantánea entre el barco y tierra, y permite a los capitanes tomar decisiones operativas rápidamente y recortar costes en cada trayecto.

GESTIONAR LA MAREA DE DATOS

Ahora la tripulación ya no transmite los datos diariamente, sino varias veces por segundo.

«A partir de ahora podremos adoptar medidas correctivas en tiempo real», afirma Dowsett. «Ya no tendremos a ningún barco navegando a una velocidad o con un recorte inadecuados durante una semana, porque podremos corregirlo en dos minutos».

Es importante recabar más y mejores datos, pero lo que es auténticamente crucial es poder procesar y usar estos datos de una forma eficiente.

«Recibimos tantos datos y hay tantos modelos que analizar, que vamos a descubrir ineficiencias operativas y técnicas que a día de hoy ni siquiera sabemos que existen», asegura Dowsett. «Toda esta información que circula en tiempo real entre el barco y tierra también dará lugar a unos sistemas predictivos muy eficaces. La mejora continua nos hará ser menos reactivos y más proactivos».

Y concluye: «Las empresas que no estén dispuestas a apostar por estas soluciones corren el riesgo de quedarse totalmente rezagadas». ◆