La nueva estrategia de movilidad de XYT se centra en la personalización y la renovación de los vehículos

 

 

XYT, empresa fundada en 2007 con el nombre de France Craft, fabrica vehículos eléctricos de solo 600 piezas, cuando habitualmente un coche suele tener entre 6000 y 10 000. Al tener un diseño modular, los vehículos se pueden personalizar y actualizar intercambiando simplemente unos componentes modulares por otros. Compass ha hablado con Simon Mencarelli, director ejecutivo de XYT, sobre los aspectos que hacen que esta empresa y sus vehículos sean especiales, y lo que opina sobre el futuro del sector.

 

COMPASS: ¿Cómo empezó XYT?

SIMON MENCARELLI: Empezó con la idea de fabricar coches con unos costes de reparación y mantenimiento más económicos a largo plazo. Su fundador, Marc Chevreau, había tenido talleres de carrocería. Ingeniero de profesión, se dedicaba a arreglar y transformar vehículos, aunque debido a su evolución tecnológica, estos cada vez eran más difíciles de reparar. Por ello, se le ocurrió que si los coches estuvieran formados por módulos las reparaciones serían tan fáciles que solo se necesitaría una simple caja de herramientas.

¿Qué ofrece XYT que no ofrezcan los fabricantes de automóviles tradicionales?

SM: Nosotros queremos dar al consumidor la posibilidad de renovar su coche. Hemos diseñado los vehículos de modo que se puedan quitar algunas piezas y añadir otras sin dañarlos. Como el coche se suele vincular al estatus del comprador, nosotros queremos que se adapte a su identidad. Queremos personalizar los automóviles como ya se hace con los zapatos o la ropa.

¿Por qué?
SM: Es importante encontrar un equilibrio entre las necesidades de movilidad de nuestros clientes y lo que les podemos ofrecer. Queremos proporcionarles una experiencia de usuario plenamente satisfactoria. En la actualidad nuestros vehículos pueden recorrer 100 kilómetros con una carga, a una velocidad máxima de 100 kilómetros por hora. Tenemos tres chasis para distintas necesidades: entregas de último tramo, utilitarios urbanos o lanzaderas (de hasta siete asientos). En cualquier caso, nuestros coches tal vez no sean la mejor solución para largos desplazamientos. Para eso ya están los coches convencionales.
¿Cuál es la implicación del cliente a la hora de diseñar el vehículo?
SM: Nuestros clientes pueden diseñar su coche a su gusto. Esto también forma parte de nuestra propuesta de valor; queremos abrir nuestra plataforma de negocio mediante kits de desarrollo de movilidad. Si los consumidores desean construir sus propios asientos, pueden recibir un kit del fabricante y crear los asientos con el material que elijan. Este enfoque nos permite vender licencias y servicios a fabricantes y diseñadores para desarrollar nuevos accesorios y variantes. Además, nuestro diseñador es un artista callejero muy conocido entre los grafiteros. Queremos diseñar vehículos únicos, y puede encargarse él o alguno de sus colegas, que tienen estilos diferentes. 

 

¿Con un alto nivel de personalización se alarga la durabilidad del parque automovilístico?

SM: En efecto, la sostenibilidad forma parte de nuestro modelo. Cada cliente puede adaptar el coche a su gusto y modificarlo a lo largo del tiempo. Si conseguimos que la gente conserve los coches durante más tiempo, habremos logrado nuestro objetivo. Esto significa que ingresaremos menos con la producción pero más con las opciones de mantenimiento y renovación.

¿Cuánto se tarda en construir un coche?

SM: Podemos montar los coches sin utilizar robots ni maquinaria pesada. Tardamos unas 35 horas en crear los vehículos, y esto incluye construir el chasis y soldar el acero. Para el montaje, una sola persona tarda 27 horas. Cuando un cliente realiza un pedido, el sistema le comunica que el vehículo se montará a dos manzanas de su casa en una determinada fecha, por lo que tal vez pueda asistir a la fase final del montaje.

El modelo de negocio de XYT depende en gran medida de poder ampliar su base comercial a través de socios. ¿Tienen diferentes canales de ingresos?

SM: En estos momentos nos dedicamos a vender automóviles, pero en el futuro nos gustaría pasar a un modelo de negocio más amplio que genere ingresos adicionales. Nos gusta equiparar nuestra empresa al sector de los smartphones, porque creamos un ecosistema tecnológico en el que otras empresas pueden colaborar con nuevos diseños y accesorios basados en nuestra plataforma. Esto crea diferentes experiencias no solo para los conductores, sino también para el resto de las empresas que participan en la fabricación o mediante talleres móviles.

En el futuro también queremos ofrecer servicios de publicidad y de otros tipos que nos proporcionen otras oportunidades de ingresos.

En principio se centrarán en el mercado francés, pero ¿tienen previsto expandirse internacionalmente?

SM: Nuestra política de expansión se centra en ciudades más que en países. Iremos eligiendo las diferentes localidades en las que nos implantaremos. En nuestro sitio web tenemos registrados más de 750 contactos en el extranjero, lo que demuestra el interés que despierta nuestra empresa en otros países. Por ejemplo, tenemos contactos en Vietnam, Camboya y China. En Estados Unidos, hemos viajado a Los Ángeles y San Francisco..

Las nuevas soluciones de movilidad a menudo se centran en las ciudades y dejan de lado las zonas suburbanas. En XYT parecen estar haciendo lo contrario.

SM: Cuando se vive en el centro de una ciudad, el coche es innecesario, porque hay metro y autobús. En cambio, la gente que vive en la periferia debe desplazarse.

¿Cómo imagina el futuro de la movilidad?

SM: No habrá límites, sino soluciones para diferentes circunstancias. No creo que la gente deje de comprar coches y se desplace solo en coches compartidos. Estoy convencido de que se combinarán factores distintos, como la personalización y los servicios añadidos. ◆